El Bandoneón, la voz del Tango Argentino

Autor:
Luis Ernesto de la Garza Carballo

El Bandoneón, la Voz del Tango Argentino

"Hoy que la suerte quiere que te vuelva a ver,
ciudad porteña de mi único querer,
oigo la queja de un bandoneón,
dentro del pecho pide rienda el corazón."

El Bandoneón está lleno de nostalgiaAsí recita un famoso tango de Carlos Gardel, que se hacía acompañar por los acordes del bandoneón, un instrumento que parece sonar lleno de nostalgia, pasión y melancolía con su melodía chillante. Estas emociones son las que produce el sonido del bandoneón, el cual ha acompañado los momentos de alegría y tristeza de cientos de argentinos por más de un siglo, forjando una cultura en la que el canto de este instrumento es, prácticamente, el sonido de la nación. No se puede pensar en un tango argentino sin traer a la mente, inmediatamente, el sonido del bandoneón.

El bandoneón es hijo de la concertina alemanaEl bandoneón es hijo directo de la concertina alemana, de quien hereda su funcionamiento con botones que activan las notas (a diferencia del teclado en el acordeón) y produce su sonido con el aire que entra y sale de un fuelle manual; esta fisonomía genera el particular timbre que resuena en la conciencia de los Argentinos desde los alrededores del año 1900, año en que llegó al país con inmigrantes alemanes. Hoy en día este instrumento parece una verdadera reliquia de lujo, pues el creciente uso de los sintetizadores electrónicos ha minado su leyenda.

El bandoneón siempre está en la cultura argentinaSu nombre es una derivación del apellido de uno de sus primeros impulsores: Heinrich Band, quien fue el primero en componer valses y polcas, así como la transcripción de varias obras para piano adaptadas especialmente para ser tocadas por el bandoneón. El bandoneón ha vivido todo tipo de aventuras en su paso por la cultura argentina, desde acompañar la música sacramental en las misas católicas, hasta ser la base de las voces profanas que se escuchan en los más oscuros burdeles, y esto es porque su sonido seco y melódico es complejo y tiene múltiples facetas, como el mismo ser humano. Hubo una época en la que las calles de Buenos Aires y otras ciudades sonaban a bandoneón por doquier, según relatan algunos de los primeros bandoneonistas que aún quedan.

Las milongas y tangueros con bandoneónA fines de 2009 se emitió una ley que protege y promueve los bandoneones argentinos existentes como tesoros nacionales y estimula la construcción de nuevos instrumentos, pues ya son cada vez menos las marcas que los producen, y en su mayoría, son importados. Hoy en día, en las milongas o salones de tangueros, las paredes se llenan con el llanto del bandoneón. Tan sólo en la ciudad de Buenos Aires encontrarás casi un ciento de milongas donde podrás desatar la pasión al ritmo del tango, consolada con el sonido del bandoneón.


Escrito por Luiser de la Garza